Ius-ghosting: cuando la justicia desaparece
- Glênio S. Guedes
- 19 ago 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 2 sept 2025
David Erlich cuenta en uno de sus ensayos filosóficos la historia fascinante del "ghosting" de Al-Ghazali, el prestigioso pensador medieval que, en plena gloria académica en Bagdad, simplemente desapareció. Anunció una peregrinación a La Meca, pero en realidad partió sin intención de regresar, vagando durante diez años por la geografía del alma. La causa de su autoexilio fue el conflicto irreconciliable entre filosofía y religión, entre la razón griega y la fe islámica.
Esta metáfora me parece extraordinariamente pertinente para comprender lo que está ocurriendo hoy con el Derecho. Como Al-Ghazali, el Derecho contemporáneo enfrenta tensiones que lo llevan a desaparecer progresivamente, a volverse fantasma de sí mismo. Es lo que podríamos llamar "ius-ghosting": el fenómeno por el cual el Derecho se esfuma precisamente cuando más lo necesitamos.
Los enemigos del Derecho no son nuevos. La economía lo convierte en instrumento de eficiencia, subordinando la justicia a criterios de productividad y rentabilidad. La moral lo coloniza con juicios particulares, como advierte Lenio Streck cuando señala que "los juicios morales no pueden valer más que el Derecho", porque cuando esto ocurre, "el Derecho ya no existe". La política lo instrumentaliza a travésdel lawfare, transformándolo en arma de combate partidista.
Pero hoy surge un cuarto enemigo, más sutil y peligroso: la inteligencia artificial. Amanda Graciano describe el "cognitive offloading" como el fenómeno por el cual "delegamos al algoritmo tareas que antes exigían de nosotros memoria, raciocinio, atención". En el campo jurídico, esto significa que estamos tercerizando el pensamiento jurídico fundamental, atrofiando el músculo del razonamiento que constituye la esencia misma del Derecho.
No me opongo a la tecnología per se, pero sí a la pereza intelectual que se esconde detrás de su uso acrítico. Cuando un abogado genera automáticamente sus alegatos, cuando un juez consulta algoritmos para decidir casos, cuando la investigación jurisprudencial se reduce a búsquedas automatizadas sin comprensión de los criterios empleados, estamos asistiendo a la muerte lenta del pensamiento jurídico autónomo.
El peligro es doble. Primero, perdemos la capacidad de pensar jurídicamente por nosotros mismos. Segundo, como advierte Graciano, se crea "un abismo entre quien comanda y quien apenas obedece respuestas predeterminadas". En el Derecho, esto significa una nueva desigualdad entre operadores que mantienen capacidad crítica y aquellos
que se convierten en meros intermediarios de respuestas algorítmicas.
El caso brasileño que analiza Lenio Streck es paradigmático: Brasil tiene la constitución más garantista del mundo, pero su aplicación es sistemáticamente
saboteada por operadores formados en tradiciones conservadoras. Ahora, a este problema se suma el riesgo de que algoritmos procesen derechos fundamentales como variables cuantificables, perdiendo la dimensión cualitativa esencial a la dignidad humana.
Lo mismo ocurre en el derecho internacional. Como documenta Olga Rodríguez, las potencias occidentales aplican selectivamente los mandatos del Tribunal Penal
Internacional: celebran decisiones contra adversarios pero cuestionan decisiones contra aliados. La inteligencia artificial puede institucionalizar estos dobles estándares, presentándolos como "análisis objetivos".
La resistencia al ius-ghosting exige recuperar la ortodoxia jurídica crítica. No se trata de conservadurismo político, sino de rigor en la aplicación de criterios específicamente jurídicos. Como dice Streck, "defender el Derecho y la legalidad hoy es una actitud revolucionaria".
Esta resistencia debe comenzar en las facultades de Derecho, que Streck identifica como "paciente cero" del problema. Necesitamos formar juristas capaces de usar la inteligencia artificial como herramienta, no como sustituto del pensamiento. Esto implica desarrollar literacia algorítmica, mantener capacidades argumentativas propias y preservar las dimensiones hermenêuticas del Derecho.
Como Al-Ghazali, que regresó después de diez años con una nueva síntesis entre filosofía y religión, el Derecho puede estar preparándose para un retorno fortalecido.
Pero eso exige reconocer los signos de su reemergencia y crear condiciones para que ocurra.
El desafío es claro: evitar que el Derecho se convierta en fantasma de sí mismo. Porque, como advierte Amanda Graciano, "tal vez el riesgo no sea que la máquina piense por nosotros, sino que nosotros olvidemos cómo se piensa". En el campo jurídico, esto significa: tal vez el riesgo
no sea que la IA decida por nosotros, sino que olvidemos cómo se piensa jurídicamente.
La historia de Al-Ghazali nos enseña que incluso los desaparecimentos más dramáticos pueden preceder los retornos más significativos. El Derecho puede estar recolectándose para renacer transformado, siempre que cultivemos las condiciones epistémicas e institucionales para su reemergencia crítica en la era digital.
Referencias
ERLICH, David. A bebedeira de Kant e outros 49 episódios da história da filosofia para pensar a sorrir.
GRACIANO, Amanda. Você sabe o que é 'cognitive offloading'? Tendência vira desafio na era da IA. O Estadode S. Paulo, 22 jul. 2025.
RODRÍGUEZ, Olga. O Ocidente enfraquece o direito internacional e cria uma nova (des)ordem mundial. Rebelion.org.
STRECK, Lenio. Juízos morais e 'voz das ruas' não podem valer mais que Direito e Constituição. Sul21, agosto de 2019.


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