El juego infinito : Camões, Cervantes, Brasil y Colombia en la misma cancha
- gleniosabbad
- 6 sept 2025
- 4 Min. de lectura
El juego infinito: Camões, Cervantes, Brasil y Colombia en la misma cancha
Por Glênio S Guedes ( abogado )
Este ensayo se inspiró en la obra Morte Súbita, de Álvaro Enrigue, donde un improbable partido de tenis entre Caravaggio y Quevedo funciona como metáfora de las tensiones culturales del siglo XVI. Aquí trasladamos esa metáfora para imaginar un partido entre Camões y Cervantes, padres idiomáticos de Brasil y Colombia.
La referencia a Camões y Cervantes como “padres idiomáticos” de Brasil y Colombia debe entenderse en clave metafórica y simbólica. No se trata de atribuir a un solo autor la paternidad literal de lenguas que resultaron de procesos históricos complejos, con la contribución de pueblos indígenas, africanos y europeos. Sin embargo, es innegable que estos escritores cristalizaron formas literarias que se convirtieron en matrices prestigiosas del portugués y del español. Por ello, la metáfora es válida para situar la centralidad de sus obras en la formación simbólica de las tradiciones culturales iberoamericanas.
¡Vamos al juego!
I. El primer saque: Roma, 1580
La cancha es un patio de Roma. Una red improvisada con sogas de navío. La bola, hecha de cabellos de Ana Bolena, todavía húmedos de la guillotina.
Camões saca. Perdió un ojo, naufragó en Macao, mendigó en Lisboa. Su vida fue una desgracia tras otra, pero su saque es una epopeya:
“As armas e os barões assinalados...”
La bola cruza la cancha como una carabela llena de especias robadas.
Cervantes, manco y orgulloso, devuelve con la derecha:
“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...”
Él conoció las galeras, las cárceles, el hambre. Su devolución es una ironía feroz: desbarata la solemnidad camoniana. Allí mismo empieza a nacer un español mestizo, popular, vivo.
II. Corte brusco: Salvador de Bahía, 1549
En las graderías, Tomé de Souza observa el partido mientras funda una ciudad que se llama Salvador. El saque de Camões ya suena en portugués de negros esclavizados y de indios catequizados.
En el banco de suplentes, un esclavo fugado —Zumbí que todavía no ha nacido— entiende que esa lengua servirá también para resistir.
III. Corte brusco: Cartagena, 1610
La bola pica en Cartagena, donde se instala el Tribunal de la Inquisición. El español de Cervantes se mezcla con el latín inquisitorial, con gritos de soldados, con rezos mal aprendidos.En la tribuna, un niño mestizo escucha y almacena palabras que siglos más tarde serán el español colombiano.
IV. Segundo set: Lisboa y Madrid, 1640
Camões ya está muerto. Cervantes también. Pero la bola sigue viva.Portugal recupera su independencia: el portugués se aferra a la épica como una bandera.En Madrid, el español se expande en galeones cargados de oro y esclavos. Es un juego desigual: un imperio marítimo pequeño contra un imperio continental gigantesco.
V. Corte brusco: Ouro Preto, 1789
Tiradentes entra en la cancha con barba desgreñada. La bola ahora está hecha de polvo de oro y sangre de conjurados. Él grita que el portugués debe ser la lengua de un pueblo libre. El saque camoniano se convierte en conspiración colonial.
VI. Corte brusco: Bogotá, 1810
Simón Bolívar toma la raqueta de Cervantes. Su español no es ya el del Quijote: es el español de la independencia, de proclamas y pólvora.
La Colombia nace devolviendo un saque que no es castellano puro, sino andino, mestizo, tropical.
VII. Tercer set: el siglo XIX
La gradería está llena.
– Machado de Assis entra en la cancha, devolviendo con ironía fina tanto a Camões como a Cervantes.
– José Asunción Silva aparece abatido, y su devolución es pura melancolía bogotana.
– Caravaggio se levanta para pintar el momento en claroscuro: la bola es luz, el sudor de los jugadores es sombra.
– Ana Bolena vuelve para recordarnos que la Historia se escribe con cabezas cortadas.
VIII. Corte brusco: Aracataca, 1967
La bola cae en un patio de Aracataca. Gabriel García Márquez la levanta y la convierte en Cien años de soledad. La devolución es mágica: el español colombiano ya no necesita a España para existir.
En Minas Gerais, Guimarães Rosa responde con un portugués reinventado, áspero y poético. El Brasil ya no necesita de Camões.
IX. Match point: Brasilia y Bogotá, siglo XXI
La bola ahora es digital, hecha de algoritmos y traducciones automáticas.
Camões y Cervantes son fantasmas, pero siguen en la cancha.
En Brasil, el portugués es lengua continental.
En Colombia, el español se reinventa en la música urbana, en el hip hop de Medellín, en los poetas que todavía creen en la palabra.
El partido termina en empate. Pero qué empate: dos idiomas vastos, dos pueblos heridos y resistentes, dos hijos idiomáticos que aprendieron a jugar en la misma cancha latinoamericana.
Consideraciones finales
La cancha fue Roma, Lisboa, Madrid, Salvador, Cartagena, Ouro Preto, Bogotá, Aracataca, Brasilia.
La bola fue cabello, oro, sangre, papel, algoritmo.
Los jugadores fueron Camões y Cervantes, pero también Tiradentes, Bolívar, Machado, García Márquez, Rosa, Silva.
No hubo campeón. El portugués y el español siguen en juego. Brasil y Colombia continúan como hijos de esos idiomas, disputando y dialogando en la misma cancha. El empate, en realidad, es la victoria de la palabra.
Bibliografía
ENRIGUE, Álvaro. Morte súbita. São Paulo : Companhia das Letras, 2016.
RIO NOVO, Isabel. Camões: Fortuna, casa, tempo e sorte. Lisboa: Dom Quixote, 2020.
LODARES, Juan Ramón. Gente de Cervantes: Historia humana del idioma español. Madrid: Taurus, 2001.
VIEIRA, Antônio. Sermones. Diversas ediciones.
ASSIS, Machado de. Obra completa. Río de Janeiro: Nova Aguilar, 1994.
GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. Cien años de soledad. Buenos Aires: Sudamericana, 1967.


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