El silencio de los delfines: sobre el sesgo que niega la palabra a los animales
- gleniosabbad
- 28 oct 2025
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Por Glênio S. Guedes ( abogado )
Hay frases que parecen inocentes, pero que encierran siglos de prejuicio. Una de ellas es esa que muchos repiten sin pensar: “los animales no tienen lenguaje”. Lo dicen científicos, filósofos, abogados. Y al hacerlo, confirman una profecía que ellos mismos inventaron. Porque, ¿qué pasaría si la palabra “lenguaje” estuviera definida de tal modo que, desde el principio, los animales nunca pudieran cumplir sus reglas?
El filósofo italiano Felice Cimatti lo advirtió en su Mente e linguaggio negli animali: ese límite no es natural, es conceptual. Es una frontera que el pensamiento humano trazó para proteger su propio privilegio. Eva Meijer lo llama un “sesgo definicional”: se define el lenguaje como lo que solo los humanos poseen, y listo, el círculo se cierra. Nadie más entra.
Pero el mundo no cabe en los diccionarios. Leonie Cornips, observando vacas lecheras, descubrió algo que ningún manual de lingüística sospechaba: esas vacas hablan con el cuerpo, con el suelo, con el aire. Sus mugidos no son solo sonidos: son gestos, miradas, pequeñas coreografías de sentido. La semiótica del establo desmiente al logocentrismo.
Y los cetáceos... ah, los cetáceos. Los delfines se llaman por su nombre, con silbidos únicos e irrepetibles. Las ballenas cantan en estructuras rítmicas que se repiten como estrofas de poesía marina. Si eso no es lenguaje, ¿qué otra cosa lo sería? La ciencia ha descubierto en sus canciones no solo comunicación, sino cultura: melodías que se transmiten de generación en generación, como un himno heredado en la profundidad del océano.
Frente a esas voces del mar, el Derecho suele responder con silencio. Hasta que, en Porto União, Brasil, dos perros —Pretinha y Tom— rompieron esa mudez con su sufrimiento. Fueron baleados sin razón. Sobrevivieron, pero el sistema jurídico apenas los reconocía como bienes muebles, como si el dolor pudiera medirse en moneda. El juez Osvaldo Amaral, sin embargo, cambió la historia: reconoció a los animales como sujetos despersonalizados de derechos, y les otorgó una indemnización por daños morales. Por primera vez, la ley escuchó el lamento de un ser que no habla nuestra lengua.
Esa sentencia —analizada por Vicente de Paula Ataíde Junior— no fue un acto sentimental, sino una ruptura epistemológica. El Derecho dejó de preguntarse si los animales “tienen” lenguaje o “poseen” razón, para admitir que sienten, comunican, sufren. Que su silencio también dice.
El sesgo definicional, entonces, no es un simple error técnico: es una estructura de exclusión. Con palabras diseñadas para negar, el humano se inventó un espejo donde solo él se refleja. Pero ese espejo empieza a resquebrajarse. Porque el lenguaje, como el mar, tiene formas infinitas, y no todas necesitan al alfabeto.
Si los delfines pueden nombrarse a sí mismos, si las ballenas transmiten canciones, si un perro puede ser víctima jurídica y no solo propiedad, entonces nuestras categorías deben rendirse ante la evidencia: la vida habla en muchas voces. Lo que el Derecho y la ciencia deben aprender es a escucharlas.
Redefinir “lenguaje” y “sujeto de derechos” no es un lujo académico. Es una urgencia ética. En el fondo, cada definición que hacemos —sea en un tratado de lingüística o en un código civil— decide quién tiene derecho a existir con dignidad. Y, como nos enseñan las voces del agua y de la tierra, la justicia comienza cuando dejamos de creer que solo nosotros tenemos la palabra.
Referencias
ATAÍDE JUNIOR, Vicente de Paula. Comentários à primeira sentença cível concessiva de indenização por danos morais para animais vítimas de maus-tratos. Revista de Direito Civil Contemporâneo, vol. 39, ano 11, p. 405-421. São Paulo: Ed. RT, abr./jun. 2024.
CIMATTI, Felice. Mente e linguaggio negli animali. Introduzione alla zoosemiotica cognitiva. Roma: Carocci, 2013.
CORNIPS, Leonie. “Práticas de linguagem nas vacas-leiteiras: corpo, som e ambiente como semiose distribuída.” In: Preston, C. J. (ed.). Comunicação Animal Contemporânea. Amsterdam: Meertens Institute, 2024.
MEIJER, Eva. Animal Languages. Nova Iorque: MIT Press, 2018.
SUPER INTERESSANTE. “Fluente em baleiês: Golfinho e outros cetáceos têm sistemas de comunicação complexos.” Edição 477, julho 2025.


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