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Cleopatra, el Derecho y el silencio que Roma fabricó

  • Foto del escritor: gleniosabbad
    gleniosabbad
  • 21 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Por Glênio S Guedes ( abogado de Brasil )


(Texto inspirado en el artículo de la profesora María Camila Correa Flórez,“La formación jurídica y la tumba de Cleopatra”)


Hay derrotas que no se consuman en el campo de batalla. Se consuman después, cuando el vencedor decide qué puede recordarse y qué debe desaparecer. Cleopatra pertenece a esa estirpe incómoda de figuras históricas que Roma no se limitó a vencer: necesitó borrar. No solo su cuerpo, sino el sentido jurídico y político de su reinado.

Durante siglos, la tradición romana —y la literatura que la heredó— nos repitió una historia fácil: Cleopatra, la seductora; Cleopatra, la extranjera peligrosa; Cleopatra, la mujer que desvió a hombres serios del camino de la virtud. Pero esa versión dice más sobre el miedo romano que sobre la reina de Egipto. Hoy, gracias a la arqueología y a una lectura jurídica más atenta, esa historia empieza a resquebrajarse.

El documental El Secreto Final de Cleopatra, producido por National Geographic y disponible en Disney+, ofrece un punto de inflexión. No porque pretenda resolver el enigma de la tumba —que sigue ausente—, sino porque cambia la pregunta. Ya no se trata solo de dónde está Cleopatra, sino de por qué su rastro fue sistemáticamente desdibujado. Al frente de esa búsqueda se encuentra Kathleen Martinez, arqueóloga dominicana que antes fue abogada penalista. Ese dato, lejos de ser anecdótico, explica mucho.

Quien ha sido formada en el Derecho penal aprende a leer silencios, a desconfiar de relatos cómodos y a comprender que la ausencia de una prueba no siempre es casual. En arqueología, como en el Derecho, el vacío puede ser un indicio. El sitio de Taposiris Magna —abandonado durante siglos y descartado por la arqueología tradicional— vuelve a hablar precisamente porque fue ignorado. Allí, la investigación no avanza como una cacería de tesoros, sino como una reconstrucción racional de fragmentos, contextos y omisiones.

Pero para entender por qué Cleopatra debía desaparecer, hay que mirar más atrás, al Derecho egipcio. A diferencia del derecho romano, que mantenía a la mujer bajo tutela casi permanente, el sistema jurídico egipcio reconocía a las mujeres plena capacidad civil. Podían poseer bienes, celebrar contratos, administrar su patrimonio, litigar y heredar sin intermediarios masculinos. Esa no era una excepción tardía, sino una tradición consolidada, que sobrevivió al período helenístico.

Cleopatra no fue una anomalía femenina tolerada por accidente. Fue la culminación política de una cultura jurídica que no concebía a la mujer como incapaz. Gobernaba desde un sistema normativo que le otorgaba legitimidad plena, no como consorte ni como figura decorativa, sino como soberana. Para Roma, eso era un escándalo silencioso.

El conflicto con Octavio —el futuro Augusto— no fue solo militar ni moral. Fue jurídico. Roma toleraba diferencias culturales, pero no toleraba soberanías normativas fuera de su control. Cleopatra gobernaba sin someterse al derecho romano, hablaba la lengua de su pueblo y se presentaba como faraona y reina a la vez. Era, para el proyecto imperial romano, jurídicamente ilegible.

Por eso la guerra se declaró contra ella, y no contra Marco Antonio. Por eso Egipto terminó convertido en propiedad personal del emperador. Y por eso, también, su tumba debía desaparecer. No bastaba derrotarla: había que neutralizar su memoria.

Aquí cobra especial sentido la observación de la profesora María Camila Correa Flórez, quien recuerda que el Derecho sirve para muchas cosas —incluso, quién lo diría, para la arqueología. El razonamiento jurídico enseña a reconstruir hechos a partir de restos incompletos, a distinguir entre silencio y inexistencia, a leer el poder detrás de la destrucción de la prueba. Aplicado a Cleopatra, ese enfoque permite entender que la tumba ausente no es un fracaso histórico, sino parte del problema.

Cleopatra se volvió persona non grata no porque sedujera a Roma, sino porque la desafiaba con algo más peligroso: una forma distinta de entender el Derecho, el poder y la soberanía. Roma ganó la guerra, sí. Pero necesitó ganar también el relato. Hoy, entre ruinas, documentos y silencios, ese relato empieza a ser interrogado de nuevo.

Y a veces —como bien saben los juristas— es en el silencio donde se esconde la verdad más elocuente.

Bibliografía

  • BURSTEIN, Stanley M. The Reign of Cleopatra. Westport: Greenwood Press, 2004.

  • CORREA FLÓREZ, María Camila. La formación jurídica y la tumba de Cleopatra. Legis – Ámbito Jurídico, Colômbia, 19 dez. 2025.

  • GILISSEN, John. Introdução Histórica ao Direito. Lisboa: Fundação Calouste Gulbenkian.

  • HILBERT, Klaus. O valor das palavras. In: Ossos do ofício: arqueologia na prática. Curitiba: Appris, 2016.

  • PRÉAUX, Claire. O Egito Greco-Romano. In: O legado do Egito. Lisboa: Fundação Calouste Gulbenkian.

  • THÉODORIDÈS, Aristide. O conceito de direito no Antigo Egito. In: O legado do Egito. Lisboa: Fundação Calouste Gulbenkian.

  • NATIONAL GEOGRAPHIC. O Segredo Final de Cleópatra. Documentário. Disponível em: Disney+.

 
 
 

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