De la Interpretación Jurídica: la visión de Castanheira Neves del Derecho como sistema y experiencia
- gleniosabbad
- 10 dic 2025
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Por Glênio Sabbad Guedes ( abogado de Brasil )
I. Un jurista de Coimbra para el mundo iberoamericano
Hay pensadores que no escriben apenas sobre el Derecho, sino desde su alma. António Castanheira Neves, profesor de la Universidad de Coimbra, pertenece a esa estirpe rara de juristas que han sabido mirar más allá de los códigos y las formas, para descubrir en la ley el pulso secreto de la vida humana.
En medio de las certezas del positivismo y de las incertidumbres del relativismo, su obra fue un gesto de equilibrio y de esperanza: el Derecho —decía— no es un mecanismo, sino una experiencia de sentido, una tarea de comprensión y de justicia.
Su célebre voz en la Enciclopédia Verbo da Sociedade e do Estado, en el artículo titulado Interpretação Jurídica, no es apenas un texto técnico: es una meditación sobre el alma del Derecho, sobre su misterio y su fragilidad. Allí propone una idea luminosa: el Derecho es, al mismo tiempo, sistema y experiencia.
II. El Derecho entre la norma y la vida
Desde las primeras líneas, Castanheira Neves advierte que interpretar no es aplicar mecánicamente una norma, sino reconstruir su sentido en la historia viva de la comunidad. Toda ley es un intento de ordenar la vida, pero la vida cambia, se mueve, se resiste. Por eso el Derecho no puede ser un sistema cerrado de mandatos, sino un diálogo incesante entre la letra y el espíritu, entre la razón y la justicia.
En el fondo, nos dice que no hay Derecho sin interpretación, porque el Derecho sólo se cumple cuando alguien lo comprende y lo actualiza. Interpretar es mantener encendida la conversación entre lo que la norma prescribe y lo que la realidad exige.
III. La interpretación como lugar de encuentro
Castanheira Neves concibe la interpretación como el lugar donde convergen dos fuerzas: una, lógica y normativa, que da coherencia al sistema jurídico; otra, axiológica y teleológica, que busca la realización del valor de justicia.
El intérprete es quien media entre ambas, con la prudencia del phronimos aristotélico: ni esclavo del texto ni profeta de sí mismo, sino testigo de un sentido que se hace en el tiempo. Por eso afirma que la interpretación jurídica no es un acto de deducción, sino un acto de conciencia. El Derecho —como la vida— sólo existe cuando alguien lo comprende y lo decide.
IV. La naturaleza problemática del Derecho
El jurista portugués introduce una expresión esencial: la índole problemática del Derecho. Con ella quiere decir que la juridicidad no es una fórmula, sino una tensión permanente entre el deber ser y el ser, entre la regla y el caso. El Derecho vive de esa tensión; y la interpretación, lejos de eliminarla, es el lugar donde se la enfrenta.
La función del jurista no es resolver el problema, sino mantenerlo vivo en una decisión razonada. La justicia, entonces, no es una certeza que se impone, sino una búsqueda que se renueva cada vez que el intérprete comprende el valor humano oculto tras la norma.
V. Más allá del positivismo
En la parte histórica del texto, Castanheira revisa el itinerario de la tradición occidental: del jusnaturalismo que buscaba verdades eternas, al positivismo que quiso convertir la ley en ciencia exacta. Ambos —dice— olvidaron algo esencial: que el Derecho está hecho de palabras humanas, y las palabras viven, cambian, envejecen.
El positivismo creyó que podía encerrar el sentido dentro de los códigos; pero la realidad, con su diversidad y su tragedia, siempre desborda las páginas de los libros. Por eso la interpretación jurídica es también una experiencia de libertad responsable, donde el jurista asume su papel como creador prudente de justicia.
VI. Hermenéutica normativa: comprender y decidir
En las últimas páginas, el pensamiento de Castanheira Neves alcanza su plenitud. Propone una hermenéutica normativa, una síntesis entre el pensamiento filosófico y la práctica jurídica. Comprender y decidir ya no son actos separados: son dos fases de un mismo movimiento del espíritu.
El intérprete no repite lo que otros dijeron: escucha lo que la norma aún tiene por decir. En cada decisión, el Derecho se renueva, vuelve a nacer en el encuentro entre la palabra escrita y la vida concreta.
VII. Epílogo: el Derecho como experiencia del sentido
Para los juristas latinoamericanos, su mensaje es profundamente actual. En un continente donde el Derecho suele oscilar entre la obediencia y la desesperanza, Castanheira Neves recuerda que la justicia no está en los textos, sino en la mirada que los vuelve vivos.
El Derecho, como toda gran obra humana, sólo se sostiene cuando alguien lo comprende desde dentro, con humildad y con responsabilidad. Porque interpretar no es manipular la norma: es dejar que ella diga su verdad en el tiempo.
“Comprender el Derecho es realizarlo.”(Castanheira Neves, Metodologia Jurídica, Coimbra, 1967)


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