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Del Precariado al Obsoletariado: Retos para la Humanidad Actual

  • Foto del escritor: gleniosabbad
    gleniosabbad
  • 4 dic 2025
  • 4 Min. de lectura

Por Glênio S. Guedes ( abogado de Brasil )


Hubo un tiempo en que creíamos que la gran herida del mundo contemporáneo era la precarización del trabajo. Parecía que el drama esencial consistía en la lenta erosión de los derechos laborales, en el desvanecimiento de las seguridades que sostuvieron el siglo XX, en la substitución de la estabilidad por la incertidumbre. De ese proceso surgió el precariado, esa multitud que trabaja sin descanso pero nunca con reposo, que mantiene el mundo en marcha sin conseguir mantener su propia vida en equilibrio.

Pero los vientos de estos últimos años han traído una transformación más profunda, casi silenciosa, que no se anuncia con estrépito, sino con la discreción de los cambios irreversibles. La llegada de la inteligencia artificial generativa no sólo altera ocupaciones, sino que empieza a alterar la idea misma de pertenencia humana al sistema productivo. De ahí la pertinencia del concepto que el neurocientífico Álvaro Machado Dias expuso en una columna reciente ( periódico Folha de São Paulo ) : el obsoletariado, esa nueva categoría que no es fruto de la explotación, sino del descarte.


1. El precariado: la clase que aún tiene un lugar, aunque frágil


El precariado, como lo definió Guy Standing, es un grupo que vive una existencia laboral suspendida :tiene empleo, pero no estabilidad; tiene ingresos, pero no futuro; tiene trabajo, pero no identidad.

Es la clase de los contratos intermitentes, de la rotación incesante, de la vida pendiente de un algoritmo. Explotada, fatigada, vulnerable, pero aún funcional al sistema económico. El precariado es el ejército de reserva del capitalismo digital: siempre útil, siempre prescindible.


2. El obsoletariado: la clase que ya no es requerida


El obsoletariado constituye una ruptura más radical. No se trata de trabajadores mal remunerados, sino de personas que ni siquiera llegan a ser trabajadores. Son los jóvenes que no encuentran su primer empleo porque las empresas reemplazaron las tareas de entrada con sistemas automáticos; son los graduados de universidades medias cuyo conocimiento codificado puede ser ejecutado por algoritmos; son individuos para quienes o mercado del trabajo dejó de abrir puertas.

Es una categoría marcada por uma desafiliación profunda:


  • económica, porque no existen puestos para ellos;

  • educacional, porque la formación ya no garantiza acceso;

  • social, porque la falta de empleo erosiona vínculos y proyectos;

  • simbólica, porque se disuelve el sentido de pertenencia.


Si el precariado sufre explotación, el obsoletariado sufre irrelevancia. Es la multitud que el sistema no necesita, no integra y no sabe cómo reconocer.


3. El estudio de Harvard: la evidencia del colapso del acceso


El reciente estudio de la Universidad de Harvard, analizado en el Estadão ( periódico brasileño ), examinó 62 millones de trabajadores en 285.000 empresas entre 2015 y 2025. Su conclusión es inquietante:las empresas que adoptaron IA generativa reducen drásticamente la contratación de trabajadores jóvenes, especialmente los recién egresados de instituciones de calidad media.

No se trata de despidos:se trata de la desaparición del primer escalón.

Los datos indican:


  • caídas de hasta 40% en contratación de jóvenes en sectores como el comercio minorista;

  • valorización de profesionales seniors cuyo conocimiento práctico es menos sustituible;

  • concentración de oportunidades en egresados de universidades de élite;

  • estancamiento o declive del empleo juvenil desde 2023, coincidiendo con la expansión de la IA generativa.


Stanford confirma el fenómeno en programación, contabilidad y centros de llamadas. La estructura del mercado laboral empieza a invertirse: el piso se rompe, mientras el techo se mantiene.


4. Dos clases distintas: los explotados y los excluidos


La diferencia entre precariado y obsoletariado es nítida:


Categoría

Relación con el trabajo

Condición dentro del sistema

Sentimiento dominante

Precariado

Trabaja en condiciones frágiles

Exploitable

Ansiedad, reivindicación

Obsoletariado

No es contratado ni lo será

Descartado

Vacío, resentimiento

El precariado reclama derechos. El obsoletariado reclama sentido.


5. La democracia frente al vacío


La democracia moderna se ha apoyado en tres promesas esenciales: que la educación abre caminos; que el trabajo ofrece dignidad; que la ciudadanía comparte un destino común.

La IA generativa quebranta la primera promesa. Cuando estudiar deja de abrir puertas, la juventud entra en un territorio de zozobra. Allí crecen los vacíos ideológicos que Machado Dias advirtió: espacios sin narrativa, sin pertenencia, sin propósito, donde germinan populismos y salvacionismos.

La historia de Roma enseñó que las multitudes desplazadas son terreno fértil para el extremismo. La historia actual parece repetir el eco.


6. Retos para la humanidad


Frente a esta transición, los desafíos son urgentes:


  1. Repensar el sentido del trabajo en un mundo que no necesita a todos.

  2. Crear nuevas formas de protección social desvinculadas del empleo clásico.

  3. Reimaginar la educación para futuros inciertos.

  4. Prevenir que el vacío social sea ocupado por el fanatismo.

  5. Reconstruir el pacto democrático sobre bases más humanas y menos utilitaristas.


7. Conclusión: nombrar para comprender, comprender para actuar


El término “obsoletariado”, recuperado y redimensionado en la discusión pública, no es un mero neologismo. Es un faro para entender la sombra que se extiende sobre el siglo XXI.

Entre el precariado y el obsoletariado se decide no sólo el destino del trabajo, sino el destino de la democracia, de la convivencia y de la dignidad humana.

La humanidad tiene ante sí un reto inmenso. Y quizá o primeiro paso sea este: nombrar lo que sucede para no resignarse a lo que viene.


 
 
 

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