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Desfado y complejidad: de una letra de canción se destila la esencia actual de la humanidad

  • Foto del escritor: gleniosabbad
    gleniosabbad
  • 11 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Por Glênio S Guedes ( abogado de Brasil )


Hay canciones que son apenas eso: canciones. Y hay otras —pocas, muy pocas— que son como esos espejos antiguos donde uno se mira y descubre, asombrado, que lo que está viendo no es solo su cara sino el alma entera de una época. "Desfado", de Ana Moura, esa fadista portuguesa que canta como si tuviera dentro todos los puertos del mundo, es de estas últimas.

Me llegó esta canción por esas vueltas que da la vida, y me quedé pegado a ella como mosca en melao. No por la melodía, que es linda, sino por la letra. Porque ahí, en esos versos que parecen escritos por alguien que se volvió loco de tan cuerdo, está retratada —sin que la cantante seguramente lo supiera— la condición del hombre moderno. Del hombre de ahora. De usted, de mí, de todos nosotros que vivimos en este siglo desconcertante.

"Quer o destino que eu não creia no destino / E o meu fado é nem ter fado nenhum". Óigame bien: su destino es no creer en el destino. Su fado —que en portugués significa tanto canción como sino— es no tener fado ninguno. ¿Se da cuenta de la paradoja? Pues en esa paradoja estamos todos metidos, como sardinas en lata.

Vivimos tiempos de contradicciones simultáneas. Estamos hiperconectados pero profundamente solos. Sabemos más que nunca pero entendemos menos. Tenemos toda la libertad del mundo y esa libertad nos aplasta como una piedra enorme. El hombre contemporáneo es exactamente eso que canta Ana Moura: alguien que siente tristeza por sentirse tan bien, y alegría por andar tan triste.

Y hay algo más, algo que me dejó pensando toda la noche: "Cantá-lo bem sem sequer o ter sentido / Senti-lo como ninguém, mas não ter sentido algum". Cantar bien sin haberlo sentido. Sentirlo como nadie, pero que no tenga sentido alguno. ¿No es acaso esto lo que hacemos todos los días en las redes sociales? ¿Actuando emociones, fingiendo vidas, mostrando felicidades que no sentimos y ocultando tristezas que nos carcomen por dentro?

Vivimos en la era de la performance emocional. Todo es puesta en escena. Hasta los sentimientos se han convertido en mercancía, en contenido, en likes y corazoncitos. Y lo más grave: ya ni siquiera sabemos distinguir qué sentimos de verdad y qué estamos fingiendo sentir.

Pero lo que verdaderamente me noqueó fue ese verso: "Ai que saudade / Que eu tenho de ter saudade". Tener nostalgia de tener nostalgia. Extrañar el hecho mismo de extrañar. Es que llegamos a tal punto de anestesia existencial, de vida tan cómoda y predecible, que hasta romantizamos el dolor que no tenemos. Buscamos el sufrimiento porque la ausencia de sufrimiento nos parece insoportable.

Morin, ese filósofo francés que habla del pensamiento complejo, diría que "Desfado" es un ejemplo perfecto de cómo la verdad no está en resolver contradicciones sino en aprender a habitarlas. Y eso es exactamente lo que hace esta canción: no resuelve nada, pero lo dice todo.

"Na incerteza que nada mais certo existe / Além da grande certeza de não estar certa de nada". En la certeza de que nada más cierto existe aparte de la gran certeza de no estar cierta de nada. Ahí está resumida la crisis epistémica de nuestro tiempo. La posverdad. El relativismo. Ese vértigo de vivir en un mundo donde todo es opinable, donde no hay hechos sino interpretaciones, donde la única certeza es que no hay certezas.

El hombre del siglo XXI es un equilibrista sin red que camina sobre un alambre que él mismo está inventando mientras avanza. No tiene mapa, no tiene brújula, no tiene destino fijo. Y esa libertad absoluta, en lugar de liberarlo, lo aterroriza.

"Desfado" no es solo una canción sobre el fado. Es el fado de la modernidad misma. Es nuestra biografía colectiva cantada en portugués. Es el retrato sonoro de una humanidad que se desconstruye mientras busca desesperadamente algo sólido donde agarrarse.

Y lo más extraordinario es que lo dice todo sin decir nada directamente. Como esos buenos escritores que sugieren en lugar de explicar. Como la vida misma, que nunca es blanco o negro sino todos los grises juntos al mismo tiempo.

Eso es "Desfado": todos los grises de la condición humana actual destilados en tres minutos de canción.


 
 
 

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