El Derecho en el imperfecto de lo subjetivo
- gleniosabbad
- 26 dic 2025
- 3 Min. de lectura
« Nous travaillons avec des restes, jamais avec des certitudes. »— Laurent Flutsch
« La certitude absolue est une fiction rassurante. »
« Le passé est toujours en chantier. »
Por Glênio S Guedes ( abogado de Brasil )
1. Decidir entre fragmentos
El Derecho moderno se presenta a sí mismo como el reino de la certeza: hechos probados, normas claras, decisiones fundamentadas. Sin embargo, quien observa de cerca la vida judicial sabe que esa imagen es, en el mejor de los casos, incompleta. La práctica jurídica está hecha de pruebas fragmentarias, versiones contradictorias, silencios documentales y normas que no previeron todos los casos.
Es justamente allí donde el diálogo con otras disciplinas se vuelve fecundo. La arqueología, ciencia que trabaja estructuralmente con restos, huellas incompletas y lagunas, ofrece una lección metodológica de gran valor. En particular, el pequeño pero denso libro de Laurent Flutsch, L’archéologie à l’imparfait du subjectif, permite repensar con honestidad la relación entre prueba, interpretación y relato, tanto en el pasado excavado como en el Derecho decidido.
2. El autor y su propuesta
Laurent Flutsch, arqueólogo suizo vinculado a la tradición francófona reflexiva, no escribió un manual técnico ni una introducción académica convencional. Su libro es un ensayo breve, irónico y profundamente serio, que busca liberar a la arqueología de una ilusión persistente: la de poder reconstruir el pasado de manera objetiva, neutra y definitiva.
Desde el título, Flutsch anuncia su tesis central. El pasado solo puede conjugarse en un tiempo imperfecto y desde una perspectiva subjetiva. Imperfecto, porque llega hasta nosotros de forma discontinua; subjetivo, porque todo vestigio necesita ser interpretado desde preguntas formuladas en el presente. Reconocer esto no destruye el conocimiento; lo vuelve responsable.
3. El “imperfecto de lo subjetivo”
El juego lingüístico del título no es un capricho. Al sustituir el subjonctif por el subjectif, Flutsch resume un programa epistemológico: no existe acceso directo al pasado, sino reconstrucciones plausibles. Las fuentes son parciales, la lectura es problemática y los métodos, por rigurosos que sean, no eliminan la necesidad de elegir entre interpretaciones posibles.
El problema no es la subjetividad, insiste el autor, sino su ocultamiento. Cuando el intérprete se presenta como simple transmisor de hechos, disimula el poder que ejerce al seleccionar, jerarquizar y narrar.
4. Derecho y arqueología: ciencias del incompleto
Aquí el diálogo con el Derecho resulta inevitable. El jurista tampoco trabaja con la totalidad de los hechos. Decide a partir de indicios, testimonios, documentos incompletos y normas abiertas. La llamada verdad procesal no es un reflejo fiel de la realidad, sino una construcción racionalmente controlada.
Así como el arqueólogo no “prueba” el pasado, sino que propone relatos fundados, el juez no descubre la verdad absoluta, sino que decide entre versiones posibles conforme a reglas institucionales. Ambos operan en el imperfecto de lo subjetivo.
5. Prueba, relato y honestidad
Uno de los aportes más sugerentes de Flutsch es la reivindicación del relato. Contar historias no es traicionar la ciencia, siempre que se haga con honestidad. Los objetos no hablan solos; es el intérprete quien les da sentido al insertarlos en una narrativa.
En el Derecho ocurre algo similar. Demandas, defensas y sentencias son construcciones narrativas. La diferencia entre arbitrariedad y legitimidad no está en la ausencia de relato, sino en la calidad de la fundamentación. Decidir bien implica mostrar qué datos se tuvieron en cuenta, qué hipótesis se descartaron y por qué una versión fue preferida a otras.
6. Método, poder y ironía
Flutsch cierra su libro con una advertencia tan irónica como lúcida: « Trop de méthode peut tuer la question. » Cuando el método se convierte en un fin en sí mismo, ahoga la pregunta que le dio origen.
En el Derecho contemporáneo, saturado de técnicas decisorias y fórmulas de racionalización, esta advertencia resulta especialmente pertinente. Ningún procedimiento elimina el núcleo interpretativo de la decisión. La ironía funciona aquí como una forma de autocrítica, un recordatorio de que toda ciencia humana debe conservar un espacio de reflexividad.
7. Conclusión
Asumir que el Derecho decide con fragmentos no lo debilita. Por el contrario, refuerza su legitimidad al exigir transparencia argumentativa y responsabilidad interpretativa. Así como el pasado arqueológico está siempre “en chantier”, también el Derecho permanece abierto, revisable y situado en el tiempo.
Entre el vestigio y la decisión, entre la prueba y la norma, lo que sostiene la autoridad no es la ilusión de la certeza absoluta, sino la calidad de la justificación ofrecida a la comunidad. Esa es, quizá, la lección más fecunda que la arqueología de Laurent Flutsch ofrece al pensamiento jurídico.
Bibliografía
FLUTSCH, Laurent. L’archéologie à l’imparfait du subjectif. Paris: Éditions de la Sorbonne, 2002.


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