El Ocaso de los Dioses de Bata Blanca
- gleniosabbad
- 20 dic 2025
- 4 Min. de lectura
O por qué la medicina necesita menos algoritmos y más "parla" de la buena
Por: Glenio S Guedes ( abogado de Brasil )
Hay una vaina insoslayable : nunca habíamos tenido tanta ciencia al alcance del celular y, sin embargo, jamás habíamos estado tan embolatados en la neblina de la mentira. Lo que les voy a contar parece sacado del realismo mágico, pero ocurre todos los días en los consultorios desde La Guajira hasta el Amazonas.
La tal "evidencia científica" —que antes era una cosa sagrada, de gente estudiosa y seria— se nos ha vuelto un eslogan de vendedor de plaza de mercado. Hoy en día, cualquier influenciador se pone una bata para venderle a uno "sueros de la inmortalidad" o la dieta milagrosa, jurando por su madre que eso está "científicamente comprobado". La frase se ha desgastado tanto que ya no vale un peso.
Y no lo digo yo, que soy un simple observador de la vida; lo advierte con preocupación el doctor Fernando Ganem. Y ojo, que no habla cualquier médico: Ganem es el director del Hospital Sírio-Libanês de São Paulo. Para que se hagan una idea, estamos hablando de una institución que es como la "Catedral" de la medicina en Brasil, un referente de lujo y tecnología para toda América Latina, donde se atienden desde presidentes hasta magnates. Pues bien, en una entrevista reciente con el diario Estadão —uno de los periódicos más influyentes del gigante suramericano—, este doctor nos alerta que la medicina se nos está volviendo pura farándula.
El problema de fondo: Opinar no es saber
El lío, vea usted, es viejo. Es una pelea que los filósofos llaman la diferencia entre la Doxa (la simple opinión, el chisme) y la Episteme (el saber de verdad). Para que una creencia sea conocimiento, no basta con que sea verdad de "chepa" o de suerte; necesita tener justificación racional. Si un youtuber acierta un tratamiento por casualidad, eso no es ciencia, eso es un "chiripazo".
El cuento del pavo que se creía sabio
Para entender este desbarajuste, déjenme echarles un cuento famoso de la filosofía: la historia del "Pavo de Russell".
Imagínense un pavo gringo que come todos los días a las 9 de la mañana. El animal, muy lógico él, concluye que "ser alimentado a las 9" es una ley sagrada del universo, tan firme como la gravedad. Acumula esa "evidencia" día tras día, lunes, martes, miércoles... hasta que llega la víspera de Navidad. Ese día, a las 9, en vez de maíz, le dan cuchillo.
Muchos médicos y pacientes andan igual que el pavo: creyendo que acumular datos del pasado les garantiza el futuro. Se les olvida, como decía el filósofo Karl Popper, que la ciencia no produce verdades escritas en piedra, sino que apenas logra descartar lo que es falso. Quien le prometa a usted una cura 100% garantizada "basada en evidencia", mi amigo, no está haciendo ciencia; se está comportando como el pavo antes de la cena navideña.
El Doctor ChatGPT y la alucinación colectiva
Y si no teníamos suficiente, ahora apareció el "Doctor ChatGPT". Una máquina que repite como lora mojada lo que encuentra en internet. Esto ha creado lo que los expertos llaman una Inversión Epistémica. En cristiano, esto significa que ahora manda más el dato frío de la máquina que el criterio del doctor. El paciente llega al consultorio con un poco de papeles impresos de Google, exigiendo exámenes basados en una alucinación estadística.
La clínica es para echar carreta (de la buena)
¿Cómo salimos de este atolladero? La respuesta no está en pedir más exámenes, sino en recuperar el don de la palabra. La medicina tiene que ser una arena de argumentación.
El error del médico moderno es tratar de convencer al paciente con estadísticas frías, hablándole en "científico" a alguien que está asustado por su salud. El médico tiene que ser un traductor: usar la lógica para persuadir, para explicar por qué ese estudio que trajo el paciente no aplica en su caso. Si no hay "parla" racional y argumentos sólidos, la mejor evidencia del mundo no sirve para nada.
La lógica de Bayes: Sentido común matemático
Aquí es donde entra una herramienta llamada el Pensamiento Bayesiano. Suena a física nuclear, pero es puro sentido común aplicado. A diferencia de la estadística tradicional que trata a todo el mundo como un promedio, la lógica bayesiana arranca con una Probabilidad A Priori (o Prior).
Es decir: antes de pedir el examen, el médico usa su olfato, mira al paciente, conoce su historia. No es lo mismo un dolor de pecho en un pelao de 20 años que juega fútbol, que en un fumador de 70. El examen no nos da la "Verdad" absoluta, sino que nos ayuda a calibrar esa brújula, a buscar la Verosimilitud —que es lo más cerquita que podemos estar de la verdad sin ser dioses.
Conclusión: Menos soberbia, más filosofía
Hágame el favor y no me malinterprete: necesitamos la tecnología. Pero más necesitamos médicos con lo que en la academia llaman Conciencia Epistemológica. Médicos que sepan que la medicina no es una maquila de recetas, sino un arte de navegar la incertidumbre.
El crepúsculo de los "dioses de bata blanca" ya llegó; se acabó la época en que el médico mandaba solo por ser médico. Ahora necesitamos humanos que sepan pensar y argumentar. Porque, al final del día, curar también es saber contar el cuento de la verdad.
Notas de Contexto para el Lector:
Hospital Sírio-Libanês: Institución de salud de referencia en São Paulo, Brasil, reconocida internacionalmente por su excelencia médica y académica.
Estadão: Nombre popular del diario O Estado de S. Paulo, uno de los periódicos más antiguos y prestigiosos de Brasil.
Referencias: Basado en el Manual de Medicina Baseada em Evidências (Bacchi & Alencar, 2025) y literatura filosófica clásica.


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