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Ex facto oritur ius — ¿pero el algoritmo sabe esto?

  • Foto del escritor: gleniosabbad
    gleniosabbad
  • 21 dic 2025
  • 4 Min. de lectura

El algoritmo impresiona; Roma todavía comprendía el Derecho.


Por Glênio S Guedes ( abogado de Brasil )


1. Introducción: el regreso de una verdad incómoda


La historia del Derecho suele contarse como una marcha triunfal hacia la ley: de la dispersión a la codificación, de la prudencia al texto, del caso concreto a la norma general. Es una historia ordenada, tranquilizadora y, sin embargo, engañosa. Porque antes de la ley estuvo el Derecho, y antes del código estuvo la vida. Por eso el viejo brocardo romano ex facto oritur ius —el Derecho nace del hecho— conserva hoy una actualidad casi provocadora, especialmente en tiempos de Inteligencia Artificial.

La pregunta no es tecnológica, sino jurídica y cultural: ¿puede un sistema algorítmico, entrenado sobre leyes y decisiones pasadas, comprender un Derecho que surge de la experiencia social antes de convertirse en legalidad? Dicho de otro modo: ¿sabe el algoritmo que el Derecho no nació en el texto?

Responder a esta cuestión exige volver a las fuentes, no por nostalgia erudita, sino por rigor intelectual. Y es allí donde convergen, por caminos distintos, la filosofía jurídica de Miguel Reale y la lectura romanística de Eduardo Vera-Cruz Pinto.


2. El Derecho como experiencia: la lección de Miguel Reale


Para Miguel Reale, el Derecho no es una simple suma de normas ni un reflejo automático de los hechos sociales. Es una experiencia histórica, construida a partir de la integración dinámica entre hecho, valor y norma. El hecho, por sí solo, no crea Derecho; apenas plantea un problema. El valor introduce una orientación hacia lo justo, pero no flota fuera del tiempo. La norma, finalmente, no inventa el Derecho: lo objetiva, lo estabiliza y lo vuelve comunicable.

De allí se sigue una consecuencia decisiva: la norma no se confunde con la ley. La ley es apenas una de las formas posibles —y contingentes— de expresión del Derecho. La juridicidad puede existir antes, al margen o incluso más allá del texto legal.


3. Roma y el Derecho vivido antes de la ley


Es precisamente esta juridicidad previa la que el Derecho Romano clásico ilustra con notable claridad. Como explica Eduardo Vera-Cruz Pinto, el ius romano no se identificaba con la lex. La ley tenía importancia, sin duda, pero no ocupaba el centro del sistema. El núcleo del Derecho estaba en la regla jurídica, nacida de la práctica social, de la repetición de soluciones prudentes y de la búsqueda constante de la aequitas.

La regla no era un mandato abstracto, sino una síntesis de experiencia. Surgía del conflicto concreto y se consolidaba en la praxis forense. La ley, cuando aparecía, solía reconocer o corregir lo que ya estaba vivo en la experiencia jurídica. Así, Roma conoció Derecho sin codificación general, juridicidad sin legalismo y normatividad sin sistema cerrado.


4. Reale y Vera-Cruz Pinto: una convergencia silenciosa


Reale ofrece la arquitectura filosófica; Vera-Cruz Pinto, la confirmación histórica. Cuando Reale afirma que la juridicidad precede a la legalidad, proporciona el marco conceptual para comprender por qué, en Roma, la regla precedía a la ley. Y cuando Vera-Cruz Pinto insiste en que la regla no se confunde con la lex, demuestra empíricamente que la legalidad es solo un momento de la experiencia jurídica, no su origen.

Ambos, desde registros distintos, rehabilitan el sentido profundo del brocardo ex facto oritur ius. El Derecho nace del hecho, sí, pero no de cualquier hecho: nace del hecho socialmente relevante, valorado a la luz de la justicia y configurado por la prudencia institucional.


5. El algoritmo frente al Derecho que nace de la vida


Es aquí donde la Inteligencia Artificial entra en escena. Los sistemas actuales de IA jurídica trabajan con textos: leyes, sentencias, precedentes. Identifican patrones, calculan probabilidades, reproducen regularidades. Pero no viven la experiencia jurídica. No participan del conflicto social ni ejercen prudencia. No conocen la aequitas como experiencia, sino como dato.

Mientras el jurista romano partía de la vida para llegar a la regla, el algoritmo parte de la regla para producir una decisión. Podría decirse, con cierta ironía, que la IA opera según un principio inverso: ex lege oritur decisio. No es un defecto moral, sino un límite estructural.


6. Conclusión: entre Roma y el algoritmo


Volver a ex facto oritur ius no es un gesto arqueológico, sino crítico. Significa recordar que el Derecho nació de la experiencia humana del justo, antes de convertirse en texto. Miguel Reale lo mostró en el plano filosófico; Vera-Cruz Pinto lo confirmó en el plano histórico.

Frente a ello, la pregunta persiste: ¿sabe el algoritmo que el Derecho nace del hecho? Mientras la Inteligencia Artificial no pueda acceder a la experiencia viva de la juridicidad, seguirá siendo una herramienta poderosa, pero limitada. Porque, como Roma ya lo sabía, antes de la ley está el Derecho, y antes del código está la vida.


Bibliografía

Miguel Reale, Miguel. Concreção de fato, valor e norma no Direito Romano Clássico: ensaio de interpretação à luz da teoria tridimensional do Direito. In: ______. Horizontes do Direito e da História. 3. ed. rev. e ampl. São Paulo: Saraiva, 2000, p. 45–67.

Eduardo Vera-Cruz Pinto, Eduardo. Introdução ao estudo do Direito Romano. Coimbra: Almedina, 2019.

 
 
 

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