La Apocolocyntosis: ¿Triunfó el Abobado en la Política Global?
- gleniosabbad
- 6 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Por un abogado de Brasil exiliado y feliz en Villa de Leyva
¡Qué vaina, señores! ¡Qué carajo de tiempos son estos! Ya lo decía Cicerón —pobre hombre, si viera el noticiero—, pero lo que tenemos hoy en el planeta no es una simple crisis política de esas que se resuelven con un par de tragos de ron y unos cuantos discursos. No, compadre. Lo que nos echaron encima es un puro disparate, una novela barata de mala muerte, donde la inteligencia se tomó un tinto y se fue a vivir a una vereda sin carretera.
Séneca, el cordobés —que de pendejo no tenía un pelo—, nos dejó el manual perfecto para entender esta desgracia: la Apocolocyntosis Divi Claudii. Un título rimbombante para decir, simplemente, que a Claudio el tartamudo lo iban a convertir en una calabaza, en un "cucurbita". Y es que a ese emperador, bruto y jorobado, no había que darle la apoteosis de un dios, sino la ofensa de un vegetal: hueco por dentro, redondo y sin gracia. La pura "abobrificación".
Pero, miren ustedes, la cosa hoy es peor. La pregunta que a uno le queda rebotando en la cabeza, como bolita en billar, es: ¿será que el mundo se "abobrificó" de una vez por todas?
I. El Tartamudeo Global y la Peste de la Estupidez
Claudio, cuando llegó al Olimpo, era un puro enredo. Le preguntaban en griego, respondía en un latín de porquería. Era un balbuceo confuso, un ruido que ni el Hércules de la tragedia entendía.
¿Y qué oímos de la clase política de turno? ¡Peor! No es un tartamudeo físico; es un tartamudeo moral e intelectual. Un incapaz de soltar una idea sin que parezca un chiste de mal gusto. Hoy la mentira se viste de "noticia falsa" y se regala por celular, y la incoherencia es la reina del baile. Ya no se habla con la verdad; se habla con el algoritmo. Lo que sale de la boca de estos líderes no es confuso, es directamente estúpido, es la "cacofonía del prosímetro político" donde la promesa se la come la prosa.
II. La Tiranía del Disparate y la Masacre de los Hechos
El gran cargo de Séneca contra Claudio fue el río de sangre. Augusto, un hombre que sabía de espadas, se indigna en el cielo: 35 senadores y 321 caballeros romanos despachados al infierno sin juicio, como si fueran gallinas para el sancocho.
Aquí no vemos el machete, pero vemos la masacre de los hechos. El tirano de hoy no necesita guardias; tiene una pantalla. Si antes la espada del censor cortaba cuellos, hoy el "abobrado vestido de César" corta la verdad, le pone precio a la ciencia y se burla del que lee un libro.
¿Dónde están los Catones para hacer el duelo? Es la tiranía de la ignorancia que se ríe de la gente, que glorifica el embuste y que transforma la decencia en otra víctima más que alarga la lúgubre lista de Augusto.
III. La Falsa Fiesta del Mediocre y la Servidumbre
Al final, ¿cuál fue el castigo de Claudio? Lo echaron del Olimpo a patadas y lo condenaron a ser esclavo de un liberto en el Infierno. ¡La máxima vergüenza!
La humillación de hoy es que aceptamos la "apoteosis" del que no sirve ni para amarrarse los zapatos. El mediocre se sienta en el trono, y nosotros, los que leemos y pensamos, nos volvemos "esclavos voluntarios" de sus disparates. ¡Unos tontos útiles! Entregamos la razón y la autonomía por un discurso que no nos exija pensar.
Séneca nos dejó la medicina: la sátira. La burla, la mordacidad y el riso ácido (dicacitas y facetiae). La única forma de pelear contra la calabaza vestida de César es reírnos de ella y exponer su vacío.
¡Despabilemos, señores! Que el remedio está en la burla lúcida, no en la obediencia ciega. ¡Que se quede la insensatez en el Infierno!
Bibliografía menipea
SÊNECA, Lucius Annaeus. Apocolocyntosis Divi Claudii / Abobrificação do Divo Cláudio. Tradução e notas de Luiz Henrique Milani Queriquelli, Maria Helena Felicio Adriano, Miguel Angelo Andriolo Mangini e Pedro Falleiros Heise. São Paulo: Iluminuras, 2022.


Comentarios