La norma no está en la ley; la norma no está en el hecho:¡la norma nace en la operación hermenéutica entre ley y hecho!¿Lo sabe la IA
- gleniosabbad
- 1 dic 2025
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Por Glênio S. Guedes (abogado de Brasil )
Hay ideas que la tradición jurídica repite como letanías, como si fueran obviedades milenarias. Una de ellas es que la norma está “contenida” en la ley, esperando a que un juez diligente la extraiga como quien decanta un oro escondido en el fondo de un río. Otra, no menos ilusoria, es que los hechos hablan por sí solos, que basta mirar la realidad para que su significado jurídico salte a los ojos. Pero ni los textos dictan su sentido por mera apariencia, ni los hechos susurran al oído del intérprete la respuesta jurídica adecuada.
En verdad, la norma no está en la ley; tampoco está en el hecho. La norma surge en el espacio vivo donde ambos se encuentran, en esa operación hermenéutica donde la palabra se pone a prueba frente a la realidad, y la realidad es iluminada a través del filtro del lenguaje. Allí, en esa zona fronteriza, nace la verdadera normatividad.
Las leyes, como los viejos profetas, hablan en metáforas. Son vagas, flexibles, a veces ambiguas, y nunca entregan el tesoro listo para usar. Su texto es apenas materia prima : puntos de partida, no puntos de llegada. Y los hechos, por su parte, no son menos esquivos. No basta saber qué ocurrió; es preciso comprender qué ocurrió jurídicamente, y eso implica interpretar, seleccionar, calificar. Los hechos no vienen con rótulos: el intérprete se los asigna.
Por eso, la norma no es un objeto que se descubre: es una construcción que se justifica, una obra racional levantada entre el enunciado legal y la situación concreta. Es allí donde el juez, lejos de ser un autómata, se convierte en artesano de sentido, llamado a decidir bajo la luz de la Constitución, que impregna todo el ordenamiento como un sol que nunca se apaga.
La Constitución —esa carta coral de expectativas, valores y heridas históricas— convirtió toda interpretación en un ejercicio de concreción. Ni la subsunción clásica, rígida como un silogismo de mármol, basta para resolver los conflictos modernos; ni la aplicación mecánica de fórmulas garantiza justicia. Hoy el derecho exige ponderación, equilibrio, análisis de principios que se enfrentan como fuerzas vivas. Y donde hay ponderación, hay derrotabilidad, porque toda regla puede ceder ante razones superiores, y toda excepción puede revelar, paradójicamente, la esencia más justa de la norma general.
Este nuevo horizonte trae consigo una pregunta inquietante: ¿puede la inteligencia artificial comprender este proceso? Porque la IA, al fin y al cabo, es una máquina de patrones. Sabe reconocer repeticiones, calcular probabilidades, encontrar similitudes. Pero la hermenéutica jurídica no es un juego de simetrías; es un arte de sentido, un oficio de razones. No basta prever conclusiones: es necesario justificarlas. Y justificar es un acto profundamente humano, un compromiso con la comunidad, con la historia, con la responsabilidad moral de decidir no solo lo que corresponde, sino por qué corresponde.
La IA puede imitar decisiones, pero no puede sentir el peso del caso concreto. Puede reproducir precedentes, pero no puede percibir cómo un principio constitucional respira dentro de los hechos. Puede sugerir soluciones, pero no puede defenderlas con ese temple de quien sabe que cada decisión se proyecta sobre vidas reales.
Tal vez la IA sepa muchas cosas —que las palabras se parecen, que las sentencias muestran patrones, que el derecho tiene ritmos estadísticos—. Pero no sabe lo esencial: no sabe por qué un principio vence a otro; no sabe cómo se construye la justicia caso por caso; no sabe que la norma no se encuentra: se crea, se argumenta, se conquista.
Mientras la norma siga naciendo en esa operación delicada entre ley y hecho, mientras la hermenéutica siga siendo el corazón palpitante del derecho, el derecho seguirá siendo una tarea humana. Y la IA, por más prodigiosa que sea, seguirá siendo apenas una herramienta, nunca el intérprete definitivo de nuestra vida jurídica.


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