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Por una enseñanza rizomática y transversal del Derecho

  • Foto del escritor: gleniosabbad
    gleniosabbad
  • 6 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Por Glênio S Guedes ( abogado de Brasil )


Hay épocas en las que repetir lo que siempre se ha dicho ya no basta. El Derecho en América Latina vive uno de esos momentos de encrucijada. Nuestras facultades continúan recitando códigos como si el mundo permaneciera inmóvil, cuando la vida jurídica late en redes, cruces y tensiones que ningún manual consigue contener. Por eso, siguiendo la inspiración de Sílvio Gallo en la enseñanza de la filosofía, es hora de pensar el Derecho desde una pedagogía más viva: rizomática, transversal y creadora.


1. El Derecho más allá del árbol


Durante décadas, hemos enseñado el Derecho como quien contempla un árbol: con raíces profundas, un tronco rígido y ramas clasificadas. Todo estaba dispuesto para que el estudiante aprendiera a obedecer la arquitectura del sistema. Pero el mundo no es un árbol, sino un bosque en movimiento. Y, como recuerda Gallo, un profesor no está llamado a transmitir certezas, sino a provocar el pensamiento.

El derecho que se aprende únicamente por repetición es un derecho sin aliento. Para que la práctica jurídica recupere su propósito humano, es preciso abandonar la nostalgia del orden absoluto y aceptar que la complejidad es la respiración misma de la justicia.


2. El rizoma como metáfora jurídica


Deleuze y Guattari imaginaron el rizoma como aquello que crece en todas direcciones, sin jerarquías ni centros de mando. El rizoma no niega la forma: niega la tiranía de la forma única. Trasladado al Derecho, este modelo permite comprender que las normas no viven aisladas, sino conectadas con la historia, la biología, la literatura, la tecnología y el lenguaje.

El aula y la clase jurídicas, bajo esta mirada, dejan de ser un tribunal de dogmas y se convierten en un taller de creación conceptual. El profesor ya no es un oráculo, sino un cartógrafo, un acompañante que enseña a leer los pliegues del mundo jurídico, sus silencios, sus desvíos y su potencia interpretativa.


3. La transversalidad: donde el Derecho respira


La transversalidad es esa pedagogía que se atreve a cruzar fronteras. Un buen curso de Derecho Penal conversa con la neurociencia; uno de Derecho Constitucional dialoga con la antropología; uno de Argumentación Jurídica se nutre de la lingüística y de la literatura. No es eclecticismo superficial: es reconocer que el Derecho es una lengua de convivencia humana, imposible de entender sin escuchar las voces que la rodean.

Cuando un juez decide sobre imputabilidad, sostiene en sus manos no solo códigos, sino preguntas filosóficas sobre la libertad y hallazgos científicos sobre el cerebro. Cuando un legislador redacta una norma ambiental, dialoga —aunque no lo advierta— con biólogos, climatólogos, economistas y poetas. Ese tejido invisible es la esencia misma de la transversalidad.


4. La paciencia con los conceptos


En tiempos de urgencias digitales, pensar se ha vuelto un acto de resistencia. Gallo habla de la paciencia con los conceptos: detenerse, escuchar, permitir que una idea respire antes de precipitar conclusiones. Ningún concepto jurídico —culpabilidad, responsabilidad, contrato, ciudadanía— es una piedra inerte; son organismos vivos, moldeados por la cultura, la ciencia y la historia.

El profesor que cultiva la paciencia enseña algo más valioso que cien resúmenes: enseña que pensar exige demorarse, y que el Derecho solo cobra sentido cuando se comprende en su espesor humano.


5. Hacia un jurista transdisciplinario


La transdisciplinariedad no busca fundir saberes, sino permitir que se atraviesen. Como propone Edgar Morin, comprender es una aventura, y toda aventura requiere un viajero dispuesto a perder el camino para encontrar el sentido. El jurista transdisciplinario no renuncia a la técnica: la ilumina con otros saberes.

El abogado que lee neurociencia entiende mejor la responsabilidad; el que lee literatura comprende el sufrimiento; el que estudia ciencias cognitivas reconoce los sesgos que afectan el juicio; el que dialoga con la economía identifica las fuerzas invisibles que moldean las decisiones públicas.


6. Conclusión: hacia una usina de pensamiento jurídico


Soñar con una enseñanza rizomática y transversal del Derecho es invitar a nuestras facultades a convertirse en usinas de pensamiento, y no en fábricas de fórmulas. Es enseñar que la justicia nace del diálogo, que la interpretación es siempre creación, y que un jurista auténtico es aquel que no teme el bosque ni la tormenta.

Porque el Derecho, como la vida, crece en todas direcciones.



Bibliografía


GALLO, Sílvio. Metodologia do ensino de filosofia: uma didática para o ensino médio. Campinas, SP: Papirus, 2020.


DELEUZE, Gilles; GUATTARI, Félix. O que é a filosofia? 3. ed. Rio de Janeiro: Editora 34, 1992.


MORIN, Edgar. A cabeça bem-feita: repensar a reforma, reformar o pensamento. Rio de Janeiro: Bertrand Brasil, 2000.


NICOLESCU, Basarab. O manifesto da transdisciplinaridade. São Paulo: Triom, 1999.


 
 
 

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