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¿Qué diablos es la saudade?

Foto del escritor: gleniosabbad
gleniosabbad
28 ago
4 min de lectura

Pequeña explicación para colombianos sobre una palabra que los lusófonos sienten más fácilmente de lo que consiguen definir


«Es un mal que se disfruta y un bien que se padece». — Francisco Manuel de Melo, Epanáfora Amorosa (traducción libre)

Glênio Sabbad Guedes (abogado de Brasil)


Hay palabras que uno busca en el diccionario, lee la definición y asunto arreglado. Mesa, por ejemplo. Cuatro patas ayudan, aunque no sean indispensables. Triángulo tampoco arma mayor alboroto: tres lados y a otra cosa.

Con saudade no hay manera.

Para comenzar, ni siquiera dos grandes diccionarios del portugués la explican exactamente igual. El brasileño Houaiss habla de un sentimiento «más o menos melancólico de incompletud», vinculado por la memoria a la ausencia de una persona, un lugar o una experiencia que consideramos valiosa. El Grande Dicionário Língua Portuguesa, de Porto Editora, pone el acento en el «sentimiento melancólico» producido por la ausencia de aquello a lo que estábamos afectivamente ligados.

Parece lo mismo. Pero pilas: no lo es.

El «más o menos» brasileño hace una pequeña revolución. Significa que la saudade puede ser melancólica sin tener que ser enteramente triste.

Ahí comienza el lío.

Francisco Manuel de Melo ya lo había advertido en el siglo XVII: la saudade es «un mal que se disfruta y un bien que se padece». La paradoja es magnífica. Algo duele porque terminó, pero alegra porque ocurrió.


La ausencia no basta


Supongamos que un colombiano vive en Bogotá y su mejor amigo se muda a Medellín. Está ausente. Eso no basta.

Lo recuerda. Tampoco.

En la saudade parecen encontrarse, por lo menos, cinco elementos: ausencia, memoria, afecto, valor y falta. No basta que alguien o algo esté lejos; es necesario que su ausencia importe.

Y aquí aparece una sospecha interesante: tal vez lo contrario de la saudade no sea la presencia.

Tal vez sea la indiferencia.

Uno puede estar sentado al lado de una persona y decir: «Siento saudade de lo que éramos». El cuerpo regresó; la relación, no. También podemos volver al barrio de nuestra infancia y descubrir que regresar al lugar aumenta la saudade.

La geografía permite devoluciones. El tiempo es más fregado.


Una palabra que desordena el calendario


Normalmente pensamos que la saudade mira hacia atrás. Hasta que alguien dice:

—Algún día voy a sentir saudade de esto.

¡Ave María! Ahora resulta que sentimos en el presente la ausencia que todavía no ha ocurrido.

Y podemos ir más lejos:

—Siento saudade de la infancia que no tuve.

¿De qué se acuerda esa persona?

De nada, estrictamente hablando. Está lamentando una posibilidad perdida. La saudade puede alimentarse, entonces, no solamente de la memoria, sino también de la imaginación.

Por eso acaso sea mejor entenderla como una manera afectiva de organizar el tiempo.


¿Y cómo se traduce al español?


Aquí comienza la diversión.

Un colombiano dispone de añoranza, nostalgia, extrañar, echar de menos, hacer falta. Todas pueden traducir saudade en determinados contextos.

Pero ninguna sirve para todos.

Tenho saudade de você puede ser «te extraño» o «me haces falta».

Saudade da infância puede acercarse a «añoranza de la infancia».

Saudade dos velhos tempos puede convertirse tranquilamente en «nostalgia por los viejos tiempos».

Donde el portugués dispone de una palabra de extraordinaria elasticidad, el español distribuye buena parte de ese territorio entre varias posibilidades.

El asunto no consiste en que un colombiano sea incapaz de sentir aquello —faltaba más—, sino en que las lenguas reparten de manera diferente la experiencia humana.

Por eso conviene distinguir: una experiencia no es un concepto; un concepto no es una palabra; una palabra no es una cultura.


La saudade también puede sonreír


Hay otro detalle importante. Un brasileño puede decir estou com saudade de você después de años de separación, pero también al día siguiente de una despedida.

La palabra no exige tragedia. Exige que la ausencia importe.

Puede haber saudade dolorosa, pero también cariñosa, agradecida y hasta alegre. Recordar unas vacaciones maravillosas puede producir saudade precisamente porque fueron maravillosas.

Y existe una expresión cotidiana todavía más curiosa: Saudades!

Un brasileño puede terminar así un mensaje. La palabra que declara que alguien está ausente sirve, paradójicamente, para hacerlo presente.


Entonces, ¿qué tiene de especial la saudade?


Muchísimo.

No porque portugueses y brasileños hayan inventado el sentimiento, sino porque las culturas de lengua portuguesa adoptaron esa palabra, la cultivaron, la cantaron, discutieron sobre ella y terminaron reconociéndose en ella.

Portugal llegó incluso a convertir la saudade en materia de reflexión sobre su identidad. Viajes, partidas, mar, emigración, poesía y memoria fueron acumulando siglos sobre una palabra cuya historia remonta al mundo galego-portugués.

Brasil la recibió y también la hizo suya.

La saudade, por tanto, no es un privilegio sentimental que se entregue junto con el diccionario de portugués. Tampoco es simplemente nostalgia con pasaporte lusitano.

Es algo más sencillo y, por eso mismo, más difícil de definir:

la forma afectiva mediante la cual aquello que ya no está consigue seguir con nosotros.

Cabe en el diccionario, claro.

El problema es que no cabe completa.


Referencias


DEUTSCHE WELLE. A palavra “saudade” só existe no português? Saiba o que outras línguas dizem sobre esse sentimento. G1, 26 ago. 2026.

FRAGA, Maria do Céu. Um historiador «esquisito»: a Epanáfora Amorosa de D. Francisco Manuel de Melo. Península: Revista de Estudos Ibéricos, n. 6, 2009, p. 93-100.

HOUAISS, Antônio; VILLAR, Mauro de Salles. Dicionário Houaiss da Língua Portuguesa. Rio de Janeiro: Objetiva, 2001.

MELO, D. Francisco Manuel de. Epanáforas de vária história portuguesa. Lisboa: Oficina de Henrique Valente de Oliveira, 1660.

PORTO EDITORA. Grande Dicionário Língua Portuguesa. Porto: Porto Editora, 2010.

RICO, Alexandra Isabel Silva. A Saudade: Génese de uma Palavra. Dissertação (Mestrado em Literatura, área de especialização em Criações Literárias Contemporâneas) — Escola de Ciências Sociais, Universidade de Évora, Évora, 2024. Orientador: António Cândido Franco.


 
 
 

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